
Los dedos siguen al acecho.
Me encontraba con mi hermosa acompañante Barbara en un sitio reconocido de Cali, al cual nombraré con la letra U. Y nos dimos un inocente beso en la boca para despedirnos, cuando de repente los dedos, las miradas con ojos negros y pupiulas dilatadas, nos acechaban con ese rechazo neurotico hacia lo que veían. Para nuestra fortuna ese ya no es un problema para nsosotras, hemos tenido que enfrentar y defender nuestra condicion por todos los flancos, y claro, por medio de este canal.
NO se trataba de ser subversibas, ni anarquizar nuestros espiritus, pero lo que estos enmascarados generaron fue una dosis de placer y adrenalina que nos llevó al baño mas cercano de aquel lugar, para ahí si hacer algo que con sus guantes pudieran señalar. Para desgracia suya, no nos pudieron ver, pero el placer que sentimos al tocarnos en aquel baño, con el azar y el automatismo de la situación, provocó un exquisito caos surrealista en aquel estrecho e incomodo lugar.
Y como desprovechar tan oportuno momento, Barbara y yo teniamos que dejar un recuerdo de los trazos de la pasión en aquel baño, y decidimos hace una foto, solo,para el recuerdo y claro, para compartirlo.
